Cuando llegué a casa abrí la carpeta y
extendí sobre la mesa todo lo que había en su interior. Contenía
un pasaporte, DNI, tarjetas de crédito, dinero en efectivo, unas
llaves (que supuse serían de mi nuevo apartamento) un teléfono
móvil y un sobre, que como ya sabia por experiencias anteriores,
contendría una carta con los datos de mi nueva identidad. Lo volví
a guardar todo en la carpeta y me fui a dar un baño caliente.
Llevaba ya varios minutos metida en la
bañera, notando como el agua caliente iba despojándome de todas las
tensiones y malos pensamientos que había ido acumulado a lo largo
del día, cuando, derrepente, escucho una voz, ¿que digo una voz...
?!Un grito desgarrador¡ Un sonido de esos que son capaces de helarte
la sangre en cuestión de segundos y que provenía del piso de
arriba.
-!Manoloooo..!- era la voz de mi
vecina, la mujer mas escandalosa, desagradable y cotilla que había
conocido nunca- !Manolooo...!- volvió a repetir aún mas fuerte si
cabe, al ver que su marido no respondía.
-!Pero mujer, no grites que estoy aquí
mismo¡- respondió el marido, también gritando -.-
-!Pues bajale el fuego al cocido que se
me quema¡
“Joder, ojalá se atraganten los dos
con ese cocido” Pensé mientras salía de la bañera.
Ya estaba otra vez de mal humor, que
poco duraban los momentos de tranquilidad en mi vida. Pero esto no
quedaría así, me vengaría, hooo si... ya lo creo que me vengaría.
A la mañana siguiente me levante
temprano, esa noche no soñé nada o puede que si soñara, pero de
todas maneras cuando abrí los ojos ya no me acordaba.
Eran las 5:30 de la mañana y después
del café tenia ganas de venganza, la interrupción de mi baño de
ayer me había dejado un mal sabor de boca.
Así que cogí una pequeña mesa
plegable y la puse en mi habitación, en cima de la mesa puse una
silla y encima de la silla un banquito, y para culminar mi pirámide
de muebles coloqué con mucho cuidado una radio encima del banquito
de manera que la radio quedaba a escasos centímetros del techo de mi
habitación, o del suelo de la habitación de mis vecinos, según se
mirase.
Encendí la radio y la puse a todo
volumen, a los pocos minutos empecé a escuchar golpes, mis vecinos
estaban intentando inútilmente que bajara la musica, una sonrisa
maliciosa se dibujó en mi cara. Me encanta la venganza.
Me vestí rápidamente, cogí mis
maletas y salí de casa en dirección a la estación de tren.
Tenia el compartimento 22C. Era un
espacio de mas o menos dos metros cuadrados, tenia una gran ventana
donde se veía el paisaje pasar cada vez mas deprisa a medida que el
tren iba cogiendo velocidad, una puerta corredera bastante estrecha,
dos camas desplegables a los lados y un pequeño lavabo. Después
dejar mi maleta decidí leer un rato, así que saque una novela del
bolsillo pequeño de la maleta y me deje absorber por las palabras de
aquel libro, no se cuanto tiempo pasó, quizás varios minutos o tal
vez horas, pero derrepente, la puerta de mi compartimento se abrió
bruscamente y un hombre se abalanzó sobre mi sin darme tiempo a
reaccionar siquiera, segundos después escuché otro ruido, un ruido
que me era bastante familiar, era el sonido de una bala atravesando
un cristal, el cristal de mi ventana. Abrí los ojos y vi la bala
incrustada en la pared, justamente en el lugar en el que, segundos
antes, yo leía un libro.
Luego miré al hombre que me había
salvado la vida, estaba junto a mi, en el suelo, aun con los ojos
cerrados, con un movimiento casi instintivo me lleve la mano a la
cintura y saqué la pistola que siempre llevaba encima, le apunte con
ella. Al sentir el tacto frío del cañón de mi pistola el
desconocido abrió los ojos
- ¿Quien coño eres?- Le pregunte con
toda la tranquilidad que me era posible fingir en ese momento.
Loqiii soy ana palacios jajaja ya voy por el segundo capitulo jajajaja tienee muyy buenos puntos como esoss de manoloooooo jajaja va bastante bien me gusta me gusta y eso que leer lo odio jajajaja otra cosa eso de quien coño eres tmabien mola jajajaja siguee escribindoo que me queda intriga jajajaja :)))
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